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¿Culpa de quién?

Es de gran relevancia resaltar el vehemente rechazo de los ciudadanos hacia la política, una actividad cada vez más desprestigiada y desvalorizada.

 

Debemos comprender que la política y la democracia son los mecanismos mas idóneos y efectivos para encontrar las soluciones  a los problemas sociales, por tal motivo esa condición de rechazo es más contraproducente de lo que podríamos imaginar, así la ciudadanía sigue de cómplice inconsciente.

 

Quién dijo que la política es ajena a nosotros, los ciudadanos de hoy solo pensamos en los derechos ¿y que pasa con los deberes? ¿Dónde están? ¿Estamos cumpliendo nuestro rol  dentro de la democracia? Es momento que pongamos los pies sobre la tierra y pensemos en transformar la realidad con participación activa, lo que necesitamos es ciudadanos deliberantes de los asuntos que conciernen a nuestra vida asociada, el papel de la ciudadanía es fundamental, tal vez mayor que el de los administradores públicos.

 

No será casualidad que la mayoría de países desarrollados tienen dentro de sus variables en pro de la democratización, la cultura política, esa que aquí renegamos e ignoramos todo el tiempo, nosotros como colectivo debemos buscar soluciones públicas para los problemas y hacer  control social como es debido, con propuestas y no descargando nuestras frustraciones con los políticos.

 

En todo caso, se puede comprender pero no justificar la reacción de las personas hacia la política, necesitamos despertar políticamente para convertirnos en ciudadanos comprometidos con la sociedad.

 

El Estado debe propiciar los canales efectivos y un modelo pedagógico que inculque desde niños la importancia y el respeto hacia la cosa pública y las instituciones democráticas. La responsabilidad de la democracia empieza por nosotros, una sola persona puede hacer la diferencia, tu voz cuenta, y con ella puedes causar impacto en el mundo el día que nos decidamos a ser el sujeto activo, ese día tendremos la cura para combatir la corrupción, ese cáncer que tiene enferma y casi moribunda a NUESTRA democracia.

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